Hace unos días, uno de mis clientes consentidos me llamó para comentarme que uno de sus ex – socios estratégicos ahora le estaba haciendo competencia. También me comentó que, hace años, habían firmado un acuerdo de confidencialidad. Obviamente mi cliente estaba molesto.
Después de que me explicó, en lo general, de que se trataba el asunto, le pedí me hiciera llegar el convenio que habían firmado originalmente. Después de revisarlo me di cuenta de que en el documento, además de la obligaciones de confidencialidad, había una cláusula de “no competencia”.






